CRÓNICA "El destino de Empérica"

3da Parte- La B ú s q u e d a d e l o s e l e g i d o s

La compañía a bordo del Desertor, capitaneado por Emlin, costea las playas de Empérica para llegar a la ciudad más occidental cercana a Cruzolis, cónclave del Ejercito de Resistencia, donde deberían estar Lukarion, Bier y Marius por lo menos.


Al desembarcar en la otrora ciudad de placeres y fantasías de Paradiso, la encuentran siendo evacuada por un centauro Capitán llamado Turinan, quien les informa que los ejércitos del norte han tomado ya las ciudades de Romárica, Montena y Los Brazos.

Aquí un extraño encapuchado llamado Koller dice haber sido aprendiz de Medis, y les informa que apenas llegados a Cruzolis se deben presentar a Lukarion bajo su conducción. Koller les dice que Medis había sido un gran invocador y transformista que se había perdido hace ya varios años en las Montañas Imperiales en búsqueda de su esencia animal.

Al llegar a Cruzolis, las Armas Celestiales son entregadas a los tres elegidos presentes, y Lukarion tras felicitarlos ampliamente, los incorpora al Ejército en calidad de Generales. Como considera primordial que las armas sean entregadas a todos los elegidos, y además que se mantenga todo en secreto para que el enemigo no sepa de su factor sorpresa, envía a La Compañía en busca de Medis a las Montañas Imperiales. Koller los acompaña y los guía al último lugar del cual se obtuvo noticias de su maestro. El templo de la Luna Menguante en el corazón de los picos. Allí resuelven muchos misterios y luchan finalmente con un golem de lava para salvar a Medis. Pero su esencia animal resulta ser en forma de iguana, por lo cual viajan por indicación de Koller hacía la choza de un Ermitaño que les proporciona la poción para que Medis, el centauro recupere su estado real.


Vuelta en Cruzolis, la situación no ha mejorado, sino todo lo contrario. El Ejército del Norte sigue su irrefrenable avance. El puente del Río Seco ha tenido que ser destruido una vez más y la guarida secreta de los Pantanos Fétidos abandonada. Lamentablemente, para colmar la situación Bier ha sido capturado y hecho prisionero. Por suerte la Lanza permanece bajo el cuidado de Lukarion.

Emlin, Glorfimbul y Fleon emprenden una misión suicida al corazón de la invasión para rescatar al elegido de la Lanza. En el camino se cruzan con gente exiliada de la isla de Ciudad del Mar.

La vieja Dora les da información y los viajeros a bordo del Desertor cruzan el canal de las Tortugas. Allí desbaratan una banda de mercenarios que tenían guarida en el faro, a pesar de cañonazos fallidos del segundo a bordo, Wilson, y hacen oficial el exilio de Ciudad del Mar.
Cruzan el canal de los Delfines, tratando de generar un diálogo con ellos totalmente improductivo y fútil.

De incógnito, desembocan en un asentamiento del Ejército del Norte, de la orilla opuesta a Ciudad del Mar, y son aprisionados. Pero en un descuido de los guardias, liberan a un hombre lobo que compartía la cárcel con ellos, y pueden huir al litoral del continente. Pensando que alguien como Bier seguramente estaría en una ciudad bien custodiado en alguna cárcel, se dirigen a Los Brazos, quien ahora la gente ha rebautizado Los Cuervos. Allí, los dos leotauros se hacen pasar como prisioneros y terminan en la misma carreta que Bier, por designio de la fortuna. Toman posesión de la carreta, y junto con Emlin escapan hacia la costa, para intentar reembarcarse en el Desertor.

Tras penosas jornadas cruzan la desierta Bahía Noreal y llegan a la costa. Allí Fleon utiliza la concha de Lenguaje Marino y se comunica con algunos peces. Glorfimbul la utiliza para comunicarse con la ballena Tereré, la cual está dispuesta a ayudar a los héroes a recuperar su barco el cual está bajo dominio enemigo.

Una vez más, con su capitán a bordo, el Desertor retorna a las costas todavía seguras de la Playa del Ciudadano Real, y luego a Cruzolis.
Al llegar, finalmente los portadores de las seis armas celestiales están juntos, pero las sorpresas no terminan para estos intrépidos aventureros.

El Generalísimo Lukarion les informa que Yan, el general de la caballería, corroído por la envidia de ser el único general sin portar alguna de las armas celestiales, ha robado la lanza y se ha dirigido hacia las montañas Imperiales.


Fleon, Flick el trueno azul, Emlin Barba Verde segundo, Glorfimbul Nuevededos y Tyrin el centauro metamorfo se dirigen hacia la laguna Blanca, residencia de Serin el Arcano, para conseguir posible información del paradero de Yan. El Arcano es un ser legendario, de tez azulada, semi gigante, comerciante por naturaleza de muchos objetos mágicos, míticos o simplemente curiosos y difíciles de conseguir. Al llegar, el Arcano les comunica que hace una semana negoció con Yan el precio de la lanza por muchas espadas, escudos y una carreta para transportarlas y se dirigió a Emperio, capital de todas las tierras del sur. Al preguntar sobre la lanza, el Arcano les dice que nunca dejaría semejante objeto, a no ser que le sea retribuido un rubí situado en una ciudad fantasma en el medio de las montañas. Bajo la tutela y guía del Búho parlante Toorot, amigo de Serin, los héroes marchan decididos hacia la ciudadela fantasmal.


Una vez allí, resuelven un sin fin de acertijos y adivinanzas para conseguir el rubí, que había pertenecido a un Rey muy poderoso, el cual, se levanta de sus cenizas para tratar de mantenerlo entre sus putrefactas carnes. A pesar de que Flick rompe una calavera de protección y le da vida a dos Golems guardianes, los aventureros logran salir, con algunos golpes y lastimaduras con el objetivo cumplido.

El arcano cumple su palabra y la lanza es retribuida. Pero les dice que Yan, antes de irse, comentó que Lukarion sería peor que los Señores Oscuros del Norte si triunfaba la resistencia, porque aunaría todo el poder del ejército y controlaría como un dictador toda Empérica. Y por eso había huido a formar un ejército de hombres dispuestos a luchar por la continuidad del sistema de pequeños señoríos en paz y cooperación.
Llenos de dudas en la cabeza, estos cinco guerreros vuelven a Cruzolis para retribuir la lanza, y son llamados por Lukarion para hacer otra misión suicida, a lo cual el grupo no accede alegando que deben perseguir a Yan y su facción traidora hacia el Este, para desentrañar este asunto oloroso.