Los heroes deciden bajar por el hueco que lleva a una oscuridad infinita. Poco a poco bajan hasta una hendidura iluminada por antorchas de arqueros y ojos poseídos de cólera. Allí, exaustos, lograr abrise camino y llegan a un pasillo, que lleva a otros pasillos. La cacería parece eterna, los ánimos flaquean, pero con el liderazgo de algunos la compañía sigue adelante.
Bajando unas escaleras, lo que encuentran los deja boquiabiertos. A su derecha un templo derruido por el tiempo custodiado por 5 monjes rojos del Klan, están en medio de un siniestro ritual, dirigiendo sus macabras plegarias al rededor de un altar en el cual se encuentra postrada una mujer con un halo verde que ilumina su piel. A la izquierda, en lo que aparenta ser una prisión custodiada por un inmenso troll encadenado.

Glorfimbul hace sus matemáticas y se lanza hacia las cadenas del troll. Con mucho esfuerzo, pena y golpes certeros logra liberar al gigante monstruo y lo lleva hacia el salón donde el resto de sus compañeros se debate en cruenta lucha. El troll produce estragos entre los magos y nuestros guerreros, finalmente volcando la balanza hacia las fuerzas de la Hermandad.
Al hablar con la mujer, dice llamarse Ilse, pero no da muchas explicaciones del porque de su paradero en ese templo, e insiste en continuar adelante y cerrar el portal para siempre, palabras que todavía la compañía no comprende plenamente. Detrás de la bella dama verde, Mithrandir observa también un refulgiente odre que contiene una llama resplandeciente, y una escritura que dice "Este fuego solo puede ser portado por corazones y armas de fuego". Mientras tanto Tyrin nota hábilmente muchas marcas, símbolos y runas de la diosa Gardenis en las paredes del templo. ¿Es posible que finalmente se encontrasen en el primer y original templo de Gardenis, la diosa Naturaleza?
Entre los restos de lso monjes encuentran una llave roja, y de las cadenas del troll hayan una llave verde, las cuales son inmediatamente utilizadas en las puertas de dos de las celdas, mágicamente cerradas. En una de ellas encuentran a Ronen, quien antes de expirar y dejar este mundo les agradece por salvar su cuerpo y les encomienda que lo sepulten en la isla del faro del fin del Mundo. En la otra celda encuentran a Neso, quien había desaparecido por las catacumbas días antes, y nunca se había sabido más de él. Su afán por reestablecer al verdadero Klan, lo había llevado a una lucha personal contra el mal que corroía el corazón del templo, sin éxito evidentemente. Neso, muy débil les encomienda llevar hasta el final la misión y entra en un sueño de curación brindado por las artes de Mithrandir.
Los héroes se encuentran maltrechos, agotados y sin fuerzas, pero su corazón y su determinación les incita continuar. Pero para seguir adelante se encuentran con un portón dorado que reza sobre un tazón de oro "Trae la luz de los dioses y despójate de un bien preciado por tu humanidad".
Una celda ha quedado aún cerrada, Ilse sigue determinada a seguir adelante, y los viajeros deben desprenderse de algo valioso para ellos para resolver este misterio que involucra no solo un sitema político en Empérica, sino mucho más de lo que ellos creen.