Vuelta en el bar de confianza, los héroes discuten acaloradamente si Lean debiera darse a conocer en el consejo o no, pero su autodeterminación supera muchas opiniones. Por lo cual la compañía decide internarse en otro de los calabozos del Klan, el cual encuentran gracias a las pistas brindadas por Renzo, el viejo rescatado de la guarida anterior, quien tiene una charla privada con Neso y Kiro, otros disidentes que se reúnen.
Renzo les dice que se preparen fuertemente porque esa guarida dicese ser la morada de un mago muy poderoso. Los guerreros compran pociones de curación, protección y fortaleza. Pero nada de esto los prepararía para la sorpresa con la que se encontrarían.
Una vez llegados al calabozo, pasada la prueba de la contraseña silbada, los aventureros se encuentran con una rueda de elementos la que al activar libera 5 golems, de fuego, aire, tierra, agua y metal, quienes atacan con furia a los intrusos. En el momento cúlmine en el cual la fortaleza de nuestros amigos flaquea, las puertas se abren de par en par para liberar toda la furia pifiera de Flint Fireforge, quien con su sola presencia causa una ronda de acciones inverosímiles y cuasi tragicómicas. Pero los elementales son finalmente derrotados.
Los hérores pasan por unas minas con un pozo muy profundo, el cual emana del fondo una luz fatua muy misteriosa. Al llegar a una cámara con una extraña rueda y tocarla, escuchan en las cuevas un derrumbe y temblor que bloquea su salida al exterior. Pero siguen adelante, derrotando a varios acólitos muerto vivientes, para llegar finalmente a la residencia del líder de éste calabozo. Lo que encuentran aquí los deja sin aliento. Detrás de un par de muertos vivos y algunos arqueros, Horacio discute algo con un enorme guerrero de oscura armadura y temibles armas. Glorfimbul Nuevededos borracho de cólera, se abre paso a través de sus enemigos para liquidar al traicionero consejero de Lean.
Los guerreros batallan ferozmente, a pesar de las pifias de Flint y alguno otro, y logran vencer a todos, menos al temerario y gigante luchador, quien reparte golpes mortíferos a diestra y siniestra. Flint, Lukarion y Emlin caen heridos mortalmente, pero el curador Mithrandir velozmente, en conjunto con Tyrin, conforman un equipo de sanación, mientras valerosamente soportan los embates del oscuro guerrero. A pesar de los continuos golpes brindados por la compañía, el enemigo no parece sentirse débil, pero en un momento empuja a todos con increíble fuerza y se escapa a través de una escalera, la cual cierra detrás de él de manera que nadie pueda seguirlo.
Los héroes toman un respiro, se recuperan y encaran la situación. ¿Tratar de derrumbar la puerta por la cual se escapó el oscuro guerrero? ¿Volver a las cavernas y tratar de abrise paso a través del derrumbe? ¿O bajar el misterioso pozo para encontrar alguna salida?