Los viajeros emprenden un cauto viaje a través del Bosque Lindante, esperando siempre un ataque por parte del Klan, pero curiosamente esto no sucede. ¿Los estarán dejando pasar? ¿O simplemente la atención está puesta en otro lado?
Al llegar a Emperio, Yan se los deja a las puertas del Palacio del Consejo, y los cita allí mismo al otro día para informarlos de la situación. Pero les advierte sobre desapariciones y la clara presencia del Klan en la ciudad. Repentinamente un niño se acerca y les entrega un
papel, para luego perderse entre la muchedumbre. El papel cita “Nos vemos en el Cuerno Rojo a las 23hs, habitación 4, suma urgencia. A.” Los aventureros enfilan para el famoso y nunca bien ponderado Cuerno Rojo, en donde encuentran a John Bórrachon siempre firme en la barra. Mithrandir se ofrece a trabajar enfriando cerveza a cambio de pasar la noche en la taberna.Pasan unas horas y Marius, aquel legendario General de las fuerzas de coalición del Sur lideradas por Lukarion, aparece en la taberna. En seguida reconoce a Mithrandir y le dice que simplemente estaba haciendo una recorrida de seguridad de rutina y después de saludar a Nuevededos, Tyrin y el ex general Emlin, se retira.
Llegadas las 23hs, los aventureros tocan a la puerta del cuarto 4 y cuando se los invita a pasar, es grande su sorpresa al encontrarse con Aramaz, otro de los Generales, Kiro y el gran Lukarion, quien parece muy preocupado y abatido. Kiro empieza a contarles que el es del Klan, pero de una parte disidente. Les dice que el jefe del Klan es Gúlgomen, y es él el que había planeado la invasión de los orcos desde el Norte, bajo la tutela de Noirakul, con la intención de que tras una desastrosa derrota, los señores de la ciudad consideraran entregar todo el poder a una figura y así volver al imperio más fácilmente. En este plan no había calculado el coraje de Lukarion ni de sus generales con las armas celestiales. Gúlgomen es el que está detrás de la Copa de la Muerte y las desapariciones de los concejales. Que si bien Kiro y su facción buscan volver a un sistema de un solo emperador, como lo fue durante años y años desde el primer emperador, el hijo de Mordekai, de sangre humana, no quieren lograrlo a través de un control de zombis. Les comenta que Aramaz y Medis, quien no está en ese momento en el cuarto, apoyan la idea de un Imperio fuerte y unido devuelta, y que Lukarion es el indicado para asumir esta posición, no solamente porque es la figura política y militar correcta, sino también porque es el último descendiente de la línea de sangre de Mordekai.
Todas las aventuras, años de viajes y luchas, habían sido solo parte de un gran plan de el misterioso Gúlgomen.
Consternados los viajeros ante tanta información en tan poco tiempo, preguntan a Lukarion cuál es su posición. Con una grave expresión, el Generalísimo responde que no se siente listo para asumir tanto poder, y que ni siquiera está absolutamente convencido de volver a un imperio. Se sugiere entonces llamar a un concilio de los ex Generales, ya que todos están en la ciudad, para discutir las acciones a tomar, de una manera más consensuada. Es así que son convocados Yan, Marius y Bier y los Generales de la coalición del Sur, una vez más están todos juntos. El Generalísimo Lukarion, Yan su mano derecha, Marius, el feroz gigante guerrero, Emlin el temerario enano, Bier el tenaz mediano y Medis, el sabio y calculador centauro. Junto con Aramaz, el gnomo de infinitas habilidades, Kiro el maestro de tantos, Glorfimbul Nuevededos, el leotauro de gran corazón y grandes garras, Mithrandir, el elfo druida de magia potente y Tyrin el centauro silencioso, pero perspicaz. 11 guerreros, representando a todas las razas de Empérica, forman así la Hermandad de Empérica, y eligen como líder a Yan. Tyrin reparte un aqualúmen a cada uno, como seña distintiva de la Hermandad. Se decide poner de lado las diferencias políticas para atacar de raíz el problema mayor; Gúlgomen y su ejército de muertos vivos.
Yan les dice que la primera acción a tomar va a ser mandar a los aventureros a investigar una pista que probablemente lleve a un lugar de reunión del Klan. Les entrega un mapa y les desea la mejor de las suertes. Los viajeros descansan y a la mañana siguiente se dirigen hacia las alcantarillas de la parte Sur de la ciudad. Allí se encuentran con la entrada subterránea a unas catacumbas, protegida por un acertijo. Emlin rápidamente lo resuelve y los viajeros empiezan a adentrarse en lo que ya claramente es una de las guaridas del Klan, aniquilando guardias, gárgolas y golems en su camino. Tyrin logra resolver otro acertijo de gran dificultad y así llegan a un cuarto en donde encuentran el cuerpo de Aligar, consejero de Mitanca, el cual en el concilio a suceder ese día por la tarde iba a hacer una gran revelación. Los viajeros agarran unos documentos cerrados, y el anillo con el símbolo real de Mitanca, como prueba. Finalmente logran escapar por unos túneles, con lava ardiente persiguiéndolos de cerca. Salen por una portilla que los deja, sorprendentemente, en el medio del Concilio de Señores de las Ciudades. Rápidamente son apresados y los documentos son abiertos por un hombre de tez oscura, al cual el rostro se le va transformando a medida que lee el documento del fallecido Aligar. Yan trata de intervenir a favor de los prisioneros, pero estos son acarreados por los guardias, en medio de un clima de desconfianza y agitación política, sin siquiera mirar atrás.